Lozoyuela: Experiencia de vida

La convivencia de Lozoyuela siempre es una experiencia de aprendizaje para todosPara mí, como tutor supone la oportunidad de conocer a cada uno de los chicos y chicas de mi tutoría en un ambiente distendido, fuera de los límites que imprimen las cuatro paredes del aula y en un contexto mucho más abierto, hasta cierto punto lúdico. Para ellos y ellas supone la posibilidad de, si se implican en el día, de trabajar distintos aspectos de su vida, partiendo de lo más personal hasta lo más grupal. En definitiva, una vivencia completa de encuentro, descubrimiento y compartir.  

Ahora bien, soy consciente de que es poco lo que se conoce acerca de Lozoyuela y sobre lo que hacemos todo el día en este lugar. Primero, es un sitio lleno de historias, de recuerdos que confluyen en la memoria de todos los que participamos. No solo es la casa de convivencias una vez al año, sino es el lugar simbólico donde generalmente abundan memorias positivas en todos. Además, llegar es sencillo: el trayecto en autobús se hace corto mientras se mezclan las conversaciones sobre lo que sea que sea importante, los vídeos al estilo de Musically (Para comprender lo que es este fenómeno por favor observar lo siguiente: Top 10: Vídeos de Musically) y las típicas preguntas de: ¿cuánto falta?...Luego, llegar, primeras indicaciones, conectar con el entorno y unas cuantas reglan que aseguran que todo vaya perfecto. Claro, no puede ser de otra: 90 personas más o menos avispadas necesitan algo de orden. Y sin mayor dilación, cada uno de los grupos a una sala determinada. En nuestro caso, el salón-capilla: cabemos bien, el espacio es propio y las ganas no faltan.  

Segundo, tenemos un orden del día. ¿Cómo no comenzar con una breve oración pidiendo por todos nosotros y dando gracias por la oportunidad de estar en ese lugar? Cuesta un poco centrarse, pero lo conseguimos. Luego una reflexión sobre un cuento: el del carpintero. Os lo dejo por si a alguno le gustara escucharlo (Cuento de las Herramientas). La idea principal es entender que somos un equipo en el que cada uno, con sus diferencias y parecidos, tiene algo que aportar y con ello enriquecernos a todos.  

La primera actividad es sencilla: una hoja con un elenco de emociones y un papel de color para cada uno. La pregunta que inicia todo es: Y tú, ¿cómo te sientes aquí y ahora? Tras escribirla, la respuesta queda para cada uno lo mismo que el color que servirá para dividir luego los grupos. 

La segunda actividad para el que así quiere trabajarlo ya toca más lo profundo de la propia vida. El planteamiento es sencillo: escríbele una carta a tu yo de 2ºBachillerato que yo te la haré llegar sea donde sea que estés. Esa es mi promesa y como no puede ser de otro modo la cumpliré. Algunos escriben algunas tonterías. Otros se fajan a escribir lo más que pueden. Una me pide mi firma como el profesor que se inventó esa iniciativa (curioso, nunca me había sucedido). La misiva la meten en su sobre y lo sellan: no seré yo quien las lea en cinco años.  

A continuación, prácticamente a las puertas del recreo, planteo la tercera actividad: una hoja de dibujo, cuatro cuadrantes y cuatro preguntas: ¿Qué necesito? ¿Qué puedo aportar? ¿Qué me propongo? ¿Qué espero de este curso? Las dejamos allí pues toca salir a tomar un respiro.  

Recreo: fotos, deporte, dialogo entre tutores, conversaciones entre todos, un largo rato para pasarla bien con amigos, conocidos y a trabajar.  

Retomamos la actividad. Cada uno responde individual. Con esas respuestas luego trabajaremos las entrevistas individuales en el colegio (de eso hablaré en otro post). Tras un ratito para desarrollarlas, salimos por grupos de colores a la pista. Tiempo de ponerlas en común por grupo y sacar una idea general de cada uno de esos aspectos. La verdad que salen cosas interesantes: buenos propósitos, planteamientos interesantes, aportaciones valiosas que será preciso recordar continuamente.  

Pero no todo queda aquí ya que hay espacio aún para trabajar el lema de este año: “Más libre tú, más libre yo: educar para la libertad y la misericordia”. La metodología es sencilla: hacer un cartel en el que quede plasmada la interpretación que le da cada grupo a ese lema. Se nota que a veces la creatividad hay que desarrollarla más, pero para un primer acercamiento está bien. Lo terminaremos en clase pues a duras penas llegan a plasmar la idea estructural.  

Y sin mucho más: recoger y a comer. Son las 14:15. ¿Intenso no? Pues sobre el escenario lo es mucho más. A las 15:30 es tiempo de regresar: ¡ha merecido el esfuerzo!
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