Viernes de reflexión: Evangelio del Domingo


Una de las claves que se viven en el Colegio Agustiniano es la dimensión cristiana. Por ello, principalmente los viernes la reflexión adquiere una dimensión evangélica. 

Después de todo, el Evangelio, se sea creyente o no, siempre puede aportar luces para la propia vida. En este caso, luces que hablan de la gratitud y el compromiso con la propia vida.

¿Cómo lo solemos hacer? Pues sencillamente leyendo la Palabra de Dios. En este caso, el Evangelio del Domingo. Dice así:


Lectura del santo evangelio según san Lucas (17,11-19):
Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: «Jesús, maestro, ten compasión de nosotros.» 
Al verlos, les dijo: «ld a presentaros a los sacerdotes.» 
Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano.
Jesús tomó la palabra y dijo: «¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?» 
Y le dijo: «Levántate, vete; tu fe te ha salvado.»
Palabra del Señor

Y, ¿qué tal si lo complementamos con un vídeo?

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